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LA SANA DOCTRINA



La sana doctrina, como su nombre indica, es: la sana enseñanza Bíblica que te aleja del pecado y sana tu alma.


Porque nuestro Salvador no vino a hacer milagros u otras cosas portentosas per se, sino a salvar pecadores.

Más aún, el mandato apostólico es que a medida que se acerque el fin del mundo, y la apostasía crezca, la principal labor de la Iglesia del Señor Jesús no son las actividades, sino aumentar la predicación de la sana doctrina


“Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos” 2 Timoteo 4:3,

Así lo hace saber Pablo a su discípulo: Predica la palabra. Insiste a tiempo y fuera de tiempo. Amonesta, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción” 2 Tim. 4:2 .


Esto es, si hay mucha iniquidad en la naciones, entonces que abunde la sana doctrina de nuestra parte, porque ella es la doctrina que sana del pecado. Dios ha dado un único remedio para sanar el alma, la sana doctrina.


Definiendo el concepto

¿Qué es la sana doctrina? En sentido evangélico y en breve: “La sana doctrina es aquella enseñanza que exalta a Cristo alto, y echa al pecador bajo”.

Esto ha de ser insistido una y otra vez, porque vivimos en un mundo saturado de publicidad, la cual está dando certificación al quehacer humano. En no pocos casos si el predicador no es famoso, le daríamos poca atención. Para las cosas ser aceptadas se ha impuesto que han de ser impresionantes, famosas o hacer mucha bulla. Pero el Apóstol Pablo dijo: “Soy menos que el más pequeño de todos los santos” (Ef. 3:8).


Sana doctrina es balanceada

Tampoco consiste en predicar o enseñar sobre una doctrina en particular, sino mantener el debido balance en todas, de tal manera que el centro sea Cristo, y no la doctrina que se enfatiza. Algunos son muy inclinados con la doctrina de la elección, parcial o total, y excluyen de otras doctrinas.


Otros sobre enfatizan el calvinismo, y expresan menosprecio por otros hermanos no tan instruidos. La elección es una doctrina gloriosa, pero como muchas otras doctrinas requiere fe para poder ser recibida con el debido confort. Muchos somos consolados con esta doctrina, otros no tanto.


Hay muchos hermanos, y sobre todo en nuestro mundo hispano, que tienen años de atraso en su instrucción bíblica, o que aún no son capaces de decir: “Cristo es mi Cabeza, Él me eligió”.


La doctrina puede ser creída y Cristo siendo formado en el corazón. Por tanto, sería falta de amor cristiano condenar a una persona porque aún no ha aceptado la doctrina. No es algo nuevo que muchos verdaderos creyentes todavía tengan un conocimiento imperfecto de Cristo y Sus doctrinas,


“Oh Gálatas insensatos! ¿quién os fascinó, para no obedecer á la verdad, ante cuyos ojos Jesucristo fue ya descrito como crucificado entre vosotros?” Galatas 3:1


Predicar la doctrina, o la soberanía de Dios y al mismo tiempo excluir el entusiasmo de Cristo en recibir a los pecadores, lejos de ser sana doctrina, traería el efecto contrario, remacharía las cadenas del pecador, y sería muy difícil que él acepte en su corazón que se cayeron sus cadenas, y en su alma se instaló la gozosa libertad de Cristo.


El Señor Jesús no solo es el Salvador, sino que se deleita en salvar. Los que aún tienen poco conocimiento de la doctrina de la elección y de la justificación por fe, ven las cosas como árboles que se mueven, pero cuando tengan un conocimiento más claro, recibirán esta doctrina con gozo, gratitud y deleite.


La sana doctrina une a la Iglesia

Cuando uno lee el Nuevo Testamento no será difícil notar que las cartas de los apóstoles, con su contenido de doctrinas, llegaron a los hermanos después de su conversión. Más aún, no es extraño que un creyente tenga años en la fe, y su experiencia piadosa sea la de un año varias veces, o que poco ha crecido.

De donde se infiere: “Que los errores de la cabeza no son mi negativa de que el corazón necesitaría ser corregido”. Dicho con otras palabras, que no pocos errores en la mente pueden coexistir con un corazón devoto y lleno de vitalidad por Cristo. “Dios pesa los corazones, no la cabeza”. Muchos mártires fueron ignorantes de ciertas doctrinas, sin embargo morían contentos por amor a su Salvador Jesús.


En un corazón con sana doctrina, la diversidad de opiniones, más que engendrar resentimiento o intolerancia, debe producir amor; si un hermano tiene toda su esperanza de salvación solo en Cristo, aun cuando no vea muy claro las doctrinas de la Gracia, debemos tratarle con amor y ternura. Porque Dios no juzga a nadie por el conocimiento que tiene en su cabeza, sino por lo que hay en el corazón.


Note que las cartas a las iglesias del NT son diferentes, diversas; aquí cabe la exhortación apostólica: “Todos los que somos perfectos, tengamos esta misma actitud; y si en algo tenéis una actitud distinta, eso también os lo revelará Dios” Filipenses.3:15 esto es, unidos en la diversidad.


Fe sin contención

Una de las hermosuras de la Sana Doctrina es que nos permite contender ardientemente por la fe sin ser contenciosos, y sin pisotear derechos de la conciencia ajena. La gracia es un poder humilde y dulce, y si empleamos más aceite, y menos vinagre, las buenas palabras de la gracia serían agradables y potentes. El método de la gracia es tierno, suaviza y subyuga, mientras que otras maneras corroen y corrompen. Podemos conservar nuestras convicciones, y al mismo tiempo mantener la sinceridad del amor cristiano.


En sentido evangélico y en breve: “La sana doctrina es aquella enseñanza que exalta a Cristo alto, y echa al pecador baja”. Amén.que sana del pecado, porque nuestro Salvador no vino a hacer solamente milagros u otras cosas portentosas per se, sino a salvar pecadores.


Más aún, el mandato apostólico es que a medida que se acerque el fin del mundo, y la apostasía crezca, la principal labor de la Iglesia del Señor Jesús no son las actividades, sino aumentar la predicación de la sana doctrina. Así se lo hace saber Pablo a su discípulo: “Predica la palabra. Insiste a tiempo y fuera de tiempo. Amonesta, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción” (2 Tim. 4:2)

Esto es, si hay mucha iniquidad en la naciones, entonces que abunde la sana doctrina de nuestra parte, porque ella es la doctrina que sana del pecado. Dios ha dado un único remedio para sanar el alma, la sana doctrina.

Sana Doctrina que nosotros practicamos

Nuestro fundamento

“Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”. Efesios 2: 20, 21, 22


El edificio de la fe

vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento;

al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad;

a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.

Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.

Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados.

10 Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.” 2 de Pedro 1: 5-10


Los rudimentos de Cristo

Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Hebreos 6: 1,2

De tal manera amó Dios al mundo

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3: 16

El nuevo mandamiento

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.

35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. Juan 13:34-35.


Los verdaderos discípulos

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.

35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.“ Juan 8: 31, 32


La gran comisión

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Mateo 2&: 19, 20


“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”. Marcos 16: 15, 16


El hablar en lenguas

Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.” 1 Corintios 14:2

Los dones del Espíritu

Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;

9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.

10 A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.1 Corintios 12:4-11

De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada,(A) si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;

7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza;

8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. Romanos 12:6-8


Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,

12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”. Efesios 4:7-13.


El matrimonio único e indivisible

“Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”. Mateo 19:6


Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.

23 Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón[b] fue tomada.

24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.

25 Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.” Génesis 2: 22-25


La bendición sobre la cabeza

!!Mirad cuán bueno y cuán delicioso es

Habitar los hermanos juntos en armonía!

Es como el buen óleo sobre la cabeza,

El cual desciende sobre la barba,

La barba de Aarón,

Y baja hasta el borde de sus vestiduras;

3 Como el rocío de Hermón,

Que desciende sobre los montes de Sion;

Porque allí envía Jehová bendición,

Y vida eterna.“ Salmo 133: 1-3


El varón es cabeza de la mujer

“Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo” 1 Corintios 11:3

 
 
 

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